martes, 7 de mayo de 2013

CUENTO CLÁSICO


El príncipe y su pequeña.

Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho ir a caminar por el bosque. Cada mañana salía a contemplar su belleza, sus hermosos árboles, sus coloridas flores, los animales correteando y jugando entre árboles y arbustos…Pero lo que más le gustaba, era el canto de una chica que, cada día a la misma hora, tarareaba y cantaba la misma canción y a él lo dejaba anonadado. 
Pasaban los días y cada mañana el príncipe seguía escuchando aquella dulce y bonita voz, hasta que un día decidió entrar para ver el rostro de aquella chica. 
¡Sorpresa! El príncipe se quedó paralizado…¡Era una niña! 
El príncipe, muy desilusionado y triste, se volvió hacia el castillo y se acostó. Ya no salía a pasear, no quería seguir escuchando aquella voz que lo tenía enamorado…no podía ser que fuese una niña…y ¡que él estuviera tan enamorado!
Necesitaba encontrar una solución, él sabía que aquella era la princesa de sus sueños, que si tenía que esperar, esperaría, pero la quería para él.
 De repente, apareció un duende. El duende azul del bosque estaba preocupado porque hacía días que no veía al príncipe y fue a preguntarle qué sucedía. 
El príncipe le contó lo que le pasaba y el duende encontró la solución: Era una pócima mágica hecha con plantas y frutas del bosque que lo que hacía era que la persona que la tomara, volvía atrás en el tiempo.
 Asique sin pensarlo dos veces, se la tomó y…¡magia! El príncipe se convirtió en principito otra vez y fue en busca de su amor.
 Pasaron los años y fueron creciendo juntos hasta el día en que cumplieron los dos la mayoría de edad y decidieron casarse.
 ¡Qué bonita la fiesta! Y ¡qué felices que estaban todos!
 Así fue como el príncipe consiguió casarse con aquella niña que tan enamorado lo tenía…así que, cuento contado, cuento acabado.

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